Encuadrada dentro del género dramático y con hondo ramificaciones filosóficas, Regreso al Paraíso escarba en lo más profundo de la naturaleza humana e incita a reflexionar sobre los límites de la lealtad, la honestidad y la corresponsabilidad de la persona para con sus congéneres.
Joaquin Phoenix destaca sobre sus compañeros de reparto con un personaje que aunque no es el principal de la película por minutos de aparición, sí lo es por trascendencia, y por mérito dramático. Vince Vaughn y Anne Heche, sin alcanzar los niveles de Phoenix, no desentonan, y en general se puede decir que el trabajo del elenco es bueno, así como la labor de dirección de un Joseph Ruben que cuando realizó este trabajo, disfrutaba de los réditos y los éxitos que le habían reportado Asalto al tren del dinero y Durmiendo con su enemigo.
La estupenda fotografía en las escenas que se desarrollan en Malasia y los contrastes lumínicos que se utilizan en determinados momentos, colaboran a intensificar la sensación de angustia que por momentos trasmite el filme.
En cualquier caso, es una película entretenida y que anima al espectador a una reflexión, aunque después de haberla visto detenidamente dos veces, sigo teniendo la sensación de que le falta algo; algo que no acierto a definir, pero que hace que me quede un tanto insatisfecho.
Lo mejor: Hace reflexionar sobre la condición del ser humano.
Lo peor: Le falta algo. Algo que no sé, pero que le falta.
