Decir que la película es una horrible es quedarse corto, se supone que son los últimos días en su vida, y Van Sant pinta a Cobain como un curioso personaje que se dedica a ir de un sitio a otro sin hablar ni una palabra (el guión de la película brilla por su ausencia, y pasan casi 10 min. hasta que oímos a los actores emitir algún sonido), la fotografía es excelente y la música hipnótica (por decir algo bueno y ser algo benévolos), la caracterización de Michael Pitt es acojonante, eso si, si a mi me ponen un pelucón rubio y me dejo barba !También soy Cobain! Bueno haría falta algo más, pero bueno…
No sé como semejante bodrio (tras su éxito en Cannes) ha llegado a estrenarse en España, pero si podéis huir de ella.
Lo mejor: Michael Pitt.
Lo peor: Aburre hasta a las ovejas.
