Nueva prueba en la dirección de David S. Goyer que tras el desastre de Blade Trinity, parece haber mejorado un poco, pero que aun le queda mucho camino para llegar a hacer una película buena, algo preocupante teniendo en cuenta que su próximo proyecto es el spinoff de Magneto. El film consigue tener una interesante presentación de personajes y al principio de convertirse el chico en fantasma la cosa queda bastante bien plasmada. Pero llega cierto punto en que las secuencias se vuelven cansinas y es cuando entra en juego la chica y su arrepentimiento, y el extraño vínculo que se establece entre ambos que no acaba de cuajar.
A pesar de que Goyer se aleja de la estética videoclipera en este film, sigue abusando mucho de meter canciones durante todo el metraje y prácticamente cada cinco minutos, donde, entre otros, encontramos grupos como Death Cab For Cutie, Broken Social Scene, Snow Patrol o A Perfect Circle.
El film se queda en una perdida ocasión de ir más allá y ofrecer algo que se saliese de los tópicos y acaba siendo un producto que tan solo sirve para pasar el rato y eso si no estamos muy pretenciosos.
Lo mejor: Su prometedor inicio.
Lo peor: Que en lo más interesante de film no llege a cuajar.
