Jim Carrey no está mal, pero es una pena que no acabe de triunfar como actor serio, porque tiene talento, como demostró en El Show de Truman y Olvídate de Mí, pero con películas como el Número 23 nunca le tomarán en serio.
Los personajes secundarios son vacíos y muy mal construidos, algunos no aportan nada a la historia.
El guión es pésimo, lleno de lagunas por todas partes. Hay situaciones realmente absurdas y un perro que pretende provocar inquietud, pero lo que provoca es risa. Pretende jugar la baza del final sorpresa, pero se intuye demasiado pronto lo que va a ocurrir.
Lo mejor: Ver a Jim Carrey como actor serio.
Lo peor: Todo lo demás.
