Esta segunda obra de Pablo Malo profundiza en las ambientaciones tenebrosas y lóbregas que viéramos en Frío sol de invierno, y las agudiza mucho más, algo que le facilita la temática sobrenatural del argumento. Enmarcada en un ámbito rural, propio de los pueblos pirenaicos de finales de los años 60, el resultado es un filme que mantiene el interés del espectador desde el principio hasta el final, y que permite que se disfrute de él por varias vertientes, como son la de un guión bien elaborado, unas relaciones personales complejas, unos paisajes maravillosos y por supuesto, un hilo central trabajado y conciso, aunque no por ello simple.
Grosso modo, la historia cuenta las andanzas de un profesor que llega a un pueblo retirado para tomarse un año sabático, debido a un importante percance laboral. En el municipio existe un internado femenino en el que una niña ha muerto hace poco, pero que según parece, sigue merodeando por allí. Las interacciones que surgen entre los personajes son inmediatas e intensas, y aunque corra riesgo de ser repetitivo, tengo que incidir en la capacidad de transmitir sensaciones sin necesidad de diálogos que tiene esta película.
En el aspecto negativo, la excesiva oscuridad de muchos planos y un desenlace no del todo redondo. En cualquier caso, son mayores y más numerosas las virtudes que los defectos.
Lo mejor: La ambientación en lugares rurales y las atmósferas siniestras.
Lo peor: Quizás excesiva oscuridad, por momentos.
