Y a partir de aquí, lío montepío por doquier, mensajes llenos de la clásica e hipócrita moralina americana y carrusel desenfrenado de tópicos. Halle Barry, que parece haber recuperado su esplendor perdido, se muestra muy cómoda en este tipo de papeles, y esto se nota en la naturalidad que transmite en la interpretación, mientras que el tábido y demacrado Giovanni Ribisi, que encarna al pirata informático que lo acompaña, sigue demostrando que es uno de los actores llamados a marcar una época. De Willis, mejor no decir nada. Quizás se deba a la presencia de los dos primeros el que la película, con un guión mediocre excesivamente apoyado en las escenas de sensualidad y pocos recursos narrativos, no sea soporífera, y al menos sirva para entretener. Buscar cualquier otro tipo de aspiraciones en ella, es perder el tiempo.
Lo mejor: Giovanni Ribisi y su demacrado aspecto. Y la recuperación de Halle Berry.
Lo peor: La película en sí y el talento de Willis.
