Excelente western que, en su día, fue incomprendida por su ambigüedad argumental, así como por su violencia, a ráfagas y bastante descarnada y cruel. Pero se trata de una buena película, fuerte, dinámica, sí, un tanto oscura y particular. Los personajes no son nunca de una pieza y todos tienen un oscuro pasado.
Diálogos mordaces y acerados, embaucadora fotografía y, sobre todo, una inusual puesta en escena para lo que es obligado si se proyecta por televisión, su formato a toda pantalla, cosa que casi nunca ocurre.
Muy bien Gary Cooper y sobre todo Lee J. Cobb, en un papel abyecto, enorme físicamente y como actor.
Lo mejor: El duelo entre Lee J. Cobb y Gary Cooper y la excelsa fotografía a toda pantalla.
Lo peor: El regusto amargo que deja tras ver algunas escenas.
