Por otra parte, el doblaje, (me he enterado hoy que también era de famosillos de rigor), no molesta en absoluto, y la historia, vale, admito que soy un apasionado del cine futurista, y que algunas cosas me dejaron absorto no solo minutos después de acabar la proyección, sino días también… (esos tubos para viajar me ayudarían sin duda a corregir mi penoso problema de impuntualidad).
Por supuesto, estamos ante una película Disney y tanto la moralina final, como los personajes tienen que ser lo más azucarado que nuestra dentadura pueda roer, aunque es inevitable sentir aprecio por algunos de ellos, sin ir más lejos por el amigo y compañero de habitación del protagonista, que para todos aquellos que han visto la cinta sabrán en que se convierte después…
En fin, una cinta que parece de Pixar, pero que no lo es, que podría haber sido más, pero que no lo es, y que me gusta, y recomiendo, pero lo haré en voz baja, para que nadie se emocione demasiado.
Lo mejor: Que huele a pixar.
Lo peor: Que no te lo creas del todo.
