La película trata sobre dos gatos gordos y naranjas. Uno de ellos, vive en Estados Unidos y vive con su “amo” (entre comillas) y un cachorro de perro llamado Oddie. El otro vive en Gran Bretaña y es el propietario de un castillo y de una inmensa fortuna. Por supuesto no se conocen, y más por supuesto todavía mezclan sus vidas en un momento dado.
Tengo que decir que me ha gustado la película y que me he reido en varias ocasiones. El guión no es nada original, pero los más pequeños de la casa no suelen ser muy críticos en ese aspecto. Las situaciones que se recrean están bastante bien, haciéndole gracia incluso a los más mayores. El rato de animales de granja la verdad es que para mí sobraba, pero bueno. Los humanos son muy prototípicos, con el malo muy malvado a la par que tonto, y el resto que no se enteran de nada. Y los efectos especiales están muy logrados, sólo utilizados con los dos gatos, que parecen más de verdad que algunos de los animales de granja.
Resumiendo, película para los más peques que no aburrirá demasiado a los padres. Una secuela que mejora con creces a la original.
Lo mejor: Hombre, en habiendo jacas en porretas y valorándola como lo peor, ¿qué os pensáis que escojo? No va a ser la escena del alacrán, desde luego.
Lo peor: Que es un coñazo infernal.
