La película trata sobre Benito, un triste guarda-agujas que se quiere subir al carro de las películas del Oeste que se grababan por aquel entonces en Almería. Los designios del destino hacen que consiga su objetivo y allí, con tenacidad, suerte y extracto de macho ibérico trata de conseguirse un hueco en este loco mundo del western.
Sábado por la tarde, levantarse de la siesta y poner la tela para ver cine de barrio es una ruleta rusa a la que no todo el mundo se atreve a jugar. Yo lo hice y me llevé esta, en vez de una de Joselito. Tengo que reconocer que la peli me gustó, no de morirme de risa, pero me lo pasé como un enano. Por un lado, Alfredo Landa, que es de los mejores actores que hemos podido tener en toda la historia. Y lo digo muy en serio. El despliegue de medios que hace aquí es espectacular, siempre limitado por el guión. También tenemos a otros grandes como José Sacristán o Chanquete (antes de morirse) que tiene un tremendo momentazo. No perderse la escena en que el ciervo de la pared habla.
Resumiendo, el argumento es bastante flojo, pero como película de entretenimiento para una tarde de sábado es muy adecuada. Y para toda la familia. Alfredo Landa desbocado.
Lo mejor: El retrato de una parte de Italia y la denuncia social.
Lo peor: Contada con desgana.
