En la salida del cine, después de esos títulos de crédito con la preciosa canción I si canto trist, de Lluis Llach, la gente se sacaba las lágrimas con pañuelos (que ya llevaban preparados).

★★★★☆ Muy Buena

¿Quién era Salvador Puig Antich? Esta pregunta no es una que se formuláse demasiado durante varios años después de su muerte. Hoy, en el siglo XXI, el más bien desconocido director Manuel Huerga (Antártida) se plantea dicha cuestión y la lleva a cabo cinematográficamente, poniéndole el título de Salvador.

Hacía tiempo que un cineasta español no planteaba tan a fondo la época franquista, y creo muy oportuno que hoy en día ya se hable de tal persona como Puig Anitch. Y esta película lo que hace es un honor a él, un resumen de su vida perfectamente narrado. Quizás la mejor parte sea la que se desarrolla en la cárcel, donde el protagonista, magistralmente interpretado por Daniel Brühl (¡que le den el Goya!), se siente, evidentemente, solo y a ratos acompañado por el que en un principio se llevaba más que mal guardián de la cárcel, interpretado por un soberbio Leonardo Sbaraglia.

La vida de Salvador Puig Antich empieza con una esperanza que al ser detenido se va desvaneciendo, como todo aquél que va a la cárcel. Pero él, un hombre fuerte y con decisión, no se rendirá hasta que vea que no hay solución posible, y que le espera la pena de muerte.

La película se divide en dos partes claramente diferenciadas: los inicios de Salvador como anarquista y su detención y estancia en la cárcel durante varios años. Es un film totalmente deprimente, triste, sensible (no sensiblera) y muy bonita. El problema, para mí, es que yo no viví la época franquista ni todo lo sucedido con Puig Antich, así que me ha sido un poco más difícil entenderla. Creo que me esperaré unos años a volver a verla. Pero sí he de reconocer que, pese a todo esto, me ha parecido una película excepcional y muy emotiva. De las interpretaciones, aparte de las mencionadas de Brühl y Sbaraglia, destacaría las de la bellísima Ingrid Rubio, Leonor Watling, Celso Bugallo (aunque a penas aparezca menos de dos minutos y no hable), Bea Segura (una de las hermanas de Puig Antich) y Tristán Ulloa (que pese a que no me caiga muy bien, no sé porqué, no lo hace mal).

En la salida, después de esos títulos de crédito con la preciosa canción I si canto trist, de Lluis Llach, la gente se sacaba las lágrimas con pañuelos (que ya llevaban preparados). Fue realmente muy bonita.
Lo mejor: Los títulos de crédito (principales y finales), Daniel Brühl y Leonardo Sbaraglia.
Lo peor: Ese final, bonito, pero demasiado extenso.
publicado por Ramón Balcells el 28 diciembre, 2006

Enviar comentario

Desde 2005 muchocine es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.