Cameron Díaz, aún monísima, no es Katherine Hepburn. Jack Black no es Cary Grant.
Y ahora la película ( hoy me salto a la torera el habitual tono de mi prosa y voy descarnadamente a la yugular del asunto para que la sangre brote pronto, se desparrama por la alfombra y, ante el estrépito y el vértigo del rojo tremebundo, la posible cola que va a asistir a la función desiste y se mude a otra, engrosándola ).
Torpe, facilona, larga, previsible, depresiva, nada hilarante, monótona, cargante, larga, cursi, ramplona, cazurra, boba, inexpresiva, sosa, larga, melosa, aburrida, The holiday no sale a flote ni por el plantel de actores con tirón ( Jude Law, Kate Winslet, Cameron Díaz, Jack Black ) ni por el aparente manejo de su directora en las lides del género ( Ya abordó con algo de mejor fortuna Cuando menos te lo esperas o En qué piensan las mujeres ).
Más: los devaneos sentimentales de los muchachas y muchachas del engorro dejan de interesar pronto. Hay un personaje de interés, bien escrito, que conecta de inmediato con el cinéfilo exigente que mira más allá de una producción elegante, que lo es. Me refiero al personaje del inefable y ya talludito Eli Wallach, que hace de consejero del personaje de la Winslet como guionista ya retirado del Hollywood dorado.
En fin, un rato perdido. Prometo resarcirme con mi dvd de sombremesa y perderme dos horas en Río Bravo, de John Ford. Me encanta el papel de borrachín de Dean Martin. Y hasta cantaba, creo.
Ah, ¿ He dicho que es muy larga ?
Lo mejor: El póster publicitario, con tanto nombre de relumbrón.
Lo peor: Los 138 minutos que hay debajo de los colorines del póster.
