Alejandro González Iñárritu es uno de los cineastas más personales que han surgido en los últimos años, y prueba de ello es que su paso a Hollywood después de Amores Perros no le ha “corrompido”, sino que le ha hecho crecer aún más. Una serie de acontecimientos van a unir a un grupo de personas que viven y sufren en diversas partes del mundo: en las montañas del Atlas, en Marruecos, en Japón, en California y México. Se trata de una historia que habla, a través de distintas culturas y de distintos idiomas, de la incapacidad del ser humano actual para comunicarse con sus semejantes, y también de la soledad y aislamiento que ello acarrea. Aprovechamos esta ocasión para protestar ante la decisión de UIP España de doblar Babel, ya que es una traición al espíritu mismo de la película, más aún cuando buena parte de ella ha de verse subtitulada. Si antes hablábamos del crecimiento de González Iñárritu, no lo es menos el de Guillermo Arriaga, que con Babel firma uno de los mejores guiones que se han escrito en las últimas decadas, y que sin duda, pasará a la historia del cine.
Alejandro González Iñárritu dirige con precisión de cirujano esa joya de guión, y con su narración tan personal, y un sentido del ritmo cinematográfico impecable, consigue realizar algo que está al alcance de muy pocos: un cine que rezuma verdad por todos sus poros, sin nada artifical o forzado. Babel es de esas cintas que captan la total atención del espectador, que le dejan pegado a la butaca, y que cuando concluyen, hacen falta varios minutos para que pueda reaccionar y asimilar lo que ha visto. También merecen mención la maravillosa música de Gustavo Santaolalla, y la excelente fotografía de Rodrigo Prieto. Las interpretaciones son, en su conjunto, extraordinarias, y aunque sea injusto nombrar a unos pocos por encima de los demás, no hacerlo también lo sería. Brad Pitt, Adriana Barraza, Rinko Kikuchi y Cate Blanchett realizan unos trabajos sencillamente grandiosos, haciendo fácil lo difícil, y contribuyendo notablemente a esa sensación de realidad que transmite el conjunto.
Babel llega a muy altas cotas en cuanto al arte cinematográfico se refiere. No sólo es una obra maestra, no sólo se ha convertido ya en un clásico moderno, sino que es cine, cine de verdad, cine con mayúsculas. Y ante ello, lo único que podemos hacer es quitarnos el sombrero, y aplaudir a uno de los mayores genios del cine del siglo XXI como Alejandro González Iñárritu, y disfrutar con su nueva creación.
Lo mejor: La sensación de realidad que transmite la película.
Lo peor: La decisión de la distribución española de doblar la película.
