Ni si quiera en la peor de las hipótesis podría haberme supuesto la magnitud del bodrio ante el que me iba a encontrar, alumbrado sin duda a la luz de alguna subvención estatal de esas que los gobiernos otorgan a ciertos artistas como pago a los servicios prestados (véase nunca Mais, No a la guerra, etc.).
Que una película como La Central se ruede, produzca y estrene en España es una indecencia, cuanto menos. Además de un guión absurdo que recurre a todos los tópicos existentes y supera con creces los límites de lo soportable, los personajes son sujetos abyectos que dan una imagen de la juventud deplorable y vomitiva, hasta el punto de que el que mayor simpatía despierta es el asesino que va pasando a cuchillo poco a poco a la pandilla de niñatos que componen el elenco, lo cual es de agradecer. Procacidades constantes y retahílas sin sentido son la base del guión, aderezados con un poco de salsa de tomate y un mucho de sin sentido.
La interpretación es de lo más artificial, sin dar ninguno de los ¿actores? en ningún momento sensación de credibilidad, mientras que la banda sonora es inexistente. Quizás lo único que se pueda salvar un poco, y sólo en momentos determinados es la fotografía, pero eso siendo muy generoso.
Este engendro, como es natural, pasó con más pena que gloria por los cines. Pero el simple hecho de que haya sido proyectado ya es de por sí irritante. Y es que esta película no hay por donde cogerla, porque todo en ella es desastroso: desde el guión a la caracterización de los personajes, los pretendidos sobresaltos o la histeria constante de la gentuza que aparece en pantalla. Pero sobre todo, esa pretensión de darle un toque de americanismo barato (niños de papá con enorme mansión, que beben cerveza, fuman marihuana sin parar y retozan por las esquinas) hacen de La Central una infumable basura que tan sólo es capaz de despertar desprecio y provocar sopor en el valiente que consiga llegar hasta el final.
Lo mejor: Que ya he pasado el mal trago de verla y puedo olvidarme de ella.
Lo peor: Sería injusto decir que algo en concreto es peor que el resto. Casi que no se puede.
