Aunque también hay que decir que la capacidad que tiene Hollywood de producir proyectos con una temática similar al mismo tiempo es asombrosa, y qué mejor ejemplo que dos largometrajes sobre magos como El Ilusionista y El Truco Final (El Prestigio). Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale) son dos magos que desde jóvenes han competido entre sí. Un hecho trágico los enfrentará definitivamente, y ninguno de los dos podrá descansar hasta encontrar el truco definitivo con el que imponerse. Tomando la novela de Christopher Priest, Nolan realiza un intenso retrato de la obsesión humana y la destrucción que acarrea. El realizador británico toma la historia, y con su particular narrativa la transforma, la hace suya, y como si de un prestidigitador se tratara, le da la vuelta por completo en el tercer acto, el prestigio. El Truco Final (El Prestigio) tiene un gran comienzo, aunque hacia la mitad de la cinta, ésta decae ligeramente, y no logra remontar en ningún momento. También es cierto que algunas cosas parecen forzadas, que hay varios personajes desdibujados (especialmente el de Scarlett Johansson) que parecen meros elementos decorativos. Quizás el peor defecto del film es lo previsible que se llega a volver en su segunda mitad, ya que las grandes sorpresas finales son adivinadas fácilmente por los espectadores más avezados. Por su parte, las interpretaciones son buenas, aunque destaca especialmente Hugh Jackman, que realiza su mejor trabajo (junto al de Scoop) hasta la fecha.
El Truco Final (El Prestigio) es, en líneas generales, una más que aceptable película de intriga, que a pesar de su excesiva duración no aburrirá a nadie, aunque será recordada como un trabajo menor de Christopher Nolan.
Lo mejor: La dirección de Christopher Nolan y las interpretaciones de Hugh Jackman y Christian Bale.
Lo peor: Se vuelve previsible a mitad del metraje.
