Tremenda la interpretación de Cándida, que sin saber apenas leer, interpreta de manera magistral un papel basado en su propia vida, le acompañan los tipicos secundarios que estamos acostumbrados a ver en televisión, sobre todo a Jorge Bosch.
La película se divide en dos partes, principalmente separadas por un toque que en algunos momentos roza la genialidad (el principio, rápido, divertido, fresco), con un final tan sumamente almibarado que parece que nos encontremos en un “reality”.
Aún asi, siempre se puede decir aquello de “me gustó más el libro” ¿verdad? Ale, ahora todos a comprar “Cándida, memorias de una asistenta: Cuando Dios aprieta, ahoga pero bien”.
Lo mejor: Cándida y su ternura, pasándolas canutas no pierde la sonrisa.
Lo peor: El tono sentimentaloide de la última mitad de la cinta.
