En Babel Iñárritu, su director, vuelve a usar el montaje para dotar de fuerza al magnífico guión de Guillermo Arriaga. Las tres historias se cuentan a trozos, de forma desordenada en el tiempo, aunque en ningún momento el espectador pierde de vista lo que está ocurriendo. Sin embargo, no ocurre en Babel como en 21 Gramos, donde el montaje estaba por encima de un guión que contado a la manera clásica no hubiera resultado tan interesante. En Babel sus tres protagonistas se encuentran en mundos hostiles, solos y frustrados por no poder romper las barreras culturales, sociales y físicas que les impiden comunicarse con los demás. En estas situaciones una mirada o un abrazo dicen mucho más que las palabras y comprueban que, debajo lo que hay a la vista, todos somos iguales.
Babel es una película construida con silencios, por lo que la interpretación de los actores es fundamental para dar credibilidad a la historia. Y lo cierto es que no hay nada que objetar. Tanto Brad Pitt, como la mejicana Adriana Barraza y la japonesa Rinko Kikuchi se han metido en la piel de sus respectivos personajes y el espectador entra de lleno en la historia. La película cuenta con varios momentos de gran fuerza y, pese a tener tintes de tragedia, finalmente deja un sabor agridulce. El trabajo de localización es muy destacable y los escenarios en Marruecos, México y Japón son estremecedores.
En resumen, Babel es un broche perfecto para esta trilogía que arrancó hace tres años, con Alejandro González Iñárritu dirigiendo y Guillermo Arriaga como guionista, aunque siguiendo muy de cerca todo el proceso creativo. De hecho, parece que a partir de ahora van a trabajar por separado, y muchos son los que piensan que juntos suman más que por separado. Pero eso lo dirá el futuro. De momento, hoy podemos disfrutar de esta interesante cinta.
Lo mejor: El buen ritmo con el que se van hilando las historias. Los silencios.
Lo peor: Aunque es interesante, la historia que transcurre en Japón está algo desconectada del resto. Gael García Bernal y Cate Blanchett tienen muy poca bola.
