Explicar la película con palabras es complicado, ya que es una historia que se desarrolla en 3 épocas distintas (pasado, presente y futuro) y donde la busqueda de la vida eterna es el quid de la cuestión, el pasado y el presente son fáciles de entender, el futuro, personalmente se me quedó una cara de primo tremenda y por más que le he dado vueltas poco, por no decir nada, he llegado a entender; es cierto que tal vez, y basandome unicamente en las imágenes vistas, sea una de las cintas más poéticas a las que me he enfrentado como espectador; tal vez mucho más que “el perfume”, que destilaba poesia en casi todo su metraje.
Por otra parte, y a nivel sonoro, Aronofsky repite Kronos Quartet, asi que ese ritmillo que ya conocí en “Requiem por un sueño” empieza a ser, sonoramente marca de la casa del director, acompañando no solo de manera lógica y sincera lo que acontece en pantalla, sino que musicalmente (si cerraramos los ojos y solo escucharamos la musica), nos lleva a un universo diferente.
A nivel interpretativo tanto Jackman como Weisz estan excelentes, tendré que romper una lanza a favor de Hugh, al que siempre veía en pantalla como Lobezno y del que no podía separar la interpretación en X-Men del resto de papeles que le veía interpretar; Weisz es caso aparte, siempre me ha gustado y me ha parecido una excelente (a la par que preciosa) actriz.
En fin, no es fácil de entender, pero es una alucinante película que merece la pena descubrir.
Lo mejor: La música de la película.
Lo peor: Lo lioso de su argumento y presentación.
