La película trata de un investigador privado de medio pelo que de pronto se encuentra con el caso de su vida, descubrir quien fué el asesino de Superman. Bueno, concretamente el actor que encarnaba a dicho personaje a finales de los 50. Poco a poco va descubriendo que la vida de Hollywood poco tiene que ver con la ficción que se proyecta hacia el exterior, y que el glamour y el lujo no esconden si no miserias y más miserias.
Empecemos por lo bueno. La película tiene una ambientación muy lograda, tipo cine negro, pero con un toque actual que es complicado de quitar. La idea del guión es muy buena, destapando las miserables vidas de los que caen en Hollywood con la idea de ser superestrellas. Pero luego el desarrollo se vuelve lento y tedioso, con un continuo ir y venir de flashback que terminan por despistar. Tiene momentos muy tristes y crudos, que contrastan con otros en que con un poco de suerte te dormirás.
Resumiendo, sobre una idea muy buena e interesante, se ha logrado una perfecta ambientación para desarrollar una lenta y pesada película que nos deja el regusto amargo de habernos hecho unas espectativas que no se llegan a cumplir.
Lo mejor: La idea es interesante.
Lo peor: El ritmo no es el adecuado.
